NO TODO LO QUE BRILLA ES IA

El uso de imágenes animadas con una aplicación de Inteligencia Artificial es una de las más interesantes y espectaculares dentro de la amplia gama de utilidades que ofrecen los diversos sitios dedicados a esto. El uso de esto es tan extendido y ya casi es imposible detectar si están realizadas de este modo. Entre los varios inconvenientes es la utilización de imágenes ya realizadas por artistas, lo que genera muchas quejas por el uso sin permiso, aunque sea notorio el parecido a la creación original y a la falta de legislación para controlar esta tecnología que evoluciona tan rápido que las novedades se dan casi a diario. En el caso de los paleoartistas, o sea artistas dedicados a crear las reconstrucciones de animales prehistóricos se dan opiniones encontradas ya que por un lado es posible hacer animaciones casi de calidad profesional en pocos minutos, poco entrenamiento y bajo costo, evitando a los profesionales que usan software especializado. Pero también se han encontrado con que la competencia es enorme. En este punto es interesante detenerse un momento ya que el paleoarte tiene una de sus bases en el conocimiento científico adquirido a través del contacto con investigadores de la especialidad, los que le dan el apoyo necesario para que la obra tenga el valor científico necesario, ya que, después de todo la idea es difundir en forma correcta el conocimiento y no deformar lo que se sabe y lo que se quiere difundir. El tema es tan intenso que, por ejemplo, la Fundación para el Estudio de Dinosaurios de Castilla y León (España), que desde 2009 organizaba un concurso internacional sobre ilustración de vida prehistórica con un jurado de primer nivel, decidió suspender este año la convocatoria hasta poder generar un control y reglamento adecuados a estos tiempos tan extraños para el arte y la ciencia. Datos a tener en cuenta para no caer en información falsa ante supuestos documentales de alta calidad. Por ejemplo, que el supuesto investigador que habla debe tener nombre y cargo en su especialidad. A veces son tan reales que te engañan. El documental debe tener claramente los auspicios de instituciones con trayectoria en el tema. Si se trata de un documental sobre fauna prehistórica hay que prestar atención a palabras que no tienen que ver con la biología como, por ejemplo: “maquinas diseñadas”; diseño biológico”; “verdugo”; “máquina de matar”; “ingenieros”; “tanques de guerra”; “procesadora industrial”; “ejército”; “máquina biológica”; “ingeniería pura”; “brigada” etc. que son muy usadas y no tienen nada que ver con el mundo prehistórico ni biológico en general. Esos seres eran animales como los de ahora y no eran monstruos mecánicos. Y cuando se habla de evolución que parece que se tratara de un ente que forjó a esos animales, ya indica que el que lo hizo mucho no sabe y hasta le da un tinte religioso que no sería parte de lo que quisiera comunicar, aunque es posible que esa sea la intención escondida. Para no dejarse engañar por la inteligencia artificial, la regla de oro es mantener siempre un pensamiento crítico y verificar toda la información de manera independiente. Los modelos de IA no razonan, sino que predicen palabras basándose en patrones matemáticos, lo que significa que pueden inventar datos con absoluta apariencia de seguridad (fenómeno conocido como "alucinación"). Lo mismo pasa con la generación de imágenes científicas con IA, lo que requiere un rigor extremo. Los modelos generativos priorizan la estética sobre la precisión fáctica. Errores estructurales comunes Fallas anatómicas: Las IA suelen dibujar proteínas con giros imposibles, manos con seis dedos o esqueletos con huesos mal articulados. Inexactitud molecular: Las estructuras químicas suelen incluir enlaces inexistentes, átomos de carbono con cinco enlaces o dobles enlaces mal ubicados. Escalas distorsionadas: El modelo puede mezclar componentes microscópicos (como bacterias) con estructuras macroscópicas en una misma escena sin coherencia de tamaño. Orientaciones invertidas: El ADN puede aparecer girando hacia la izquierda cuando la forma natural (Forma B) gira hacia la derecha. Buenas prácticas de verificación Guiado por imágenes reales: Utilizá la función de "imagen de referencia" (Image-to-Image) cargando un gráfico científico real para forzar a la IA a respetar la estructura geométrica correcta. Validación de expertos: Someté siempre el resultado final a la revisión de un especialista en la materia antes de su publicación o presentación. Uso de modelos especializados: Preferí herramientas entrenadas con bases de datos biomédicas u hojas técnicas antes que generadores de arte generalistas. Transparencia y aspectos legales Declaración obligatoria: Explicitá siempre en el pie de figura, los agradecimientos o la metodología qué herramienta de IA utilizaste y bajo qué prompts. Políticas de las revistas: Revisá las normativas editoriales. Muchas revistas científicas prohíben taxativamente las imágenes generadas por IA para representar datos experimentales reales. Derechos de autor: Verificá los términos de licencia de la plataforma. Algunas herramientas no otorgan derechos comerciales ni de propiedad intelectual sobre las imágenes resultantes. Riesgo de plagio: Los modelos se entrenan con propiedad intelectual de terceros. La IA podría replicar de forma idéntica un gráfico patentado o protegido por derechos de autor sin advertírtelo. Así que, a estar atentos y en lo posible no se queden con una sola voz y averigüen si lo que están viendo es correcto y ajustado a las investigaciones científicas en curso. Por: Museólogo Daniel Boh - Museo Punta Hermengo museomiramar@fundacionazara.org.ar

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