LARVAS EN EL MAR

Insectos, anfibios y muchos invertebrados marinos pasan por el estado larvario que consiste en una forma inmadura o juvenil: las larvas eclosionan del huevo y difieren notablemente del adulto en su forma, estructura y hábitat. Experimentan una metamorfosis hasta llegar a la adultez alimentándose por sí mismas y habitando a menudo un entorno distinto. Una larva es un ser en estado de desarrollo que ha abandonado el huevo y se nutre por sí mismo pero que no ha alcanzado la fase adulta. Una mariposa de hermosas y coloridas alas no se parece en nada a su larva, voraz oruga comedora de hojas, pero así es su ciclo, y de hecho casi todos los insectos tienen etapas de vida larval. Entre los anfibios, las ranas y sapos fueron renacuajos antes de ser adultos, son algunos ejemplos que muestran las diferentes etapas que se suceden en los ciclos de muchos organismos. En el mar las larvas alcanzan una diversidad que asombra todavía más que en tierra. En su mayoría son tan pequeñas que recién a fines del siglo XVIII se las empezó a observar con la ayuda de microscopios adecuados. En un principio se creyó que eran adultos de especies no conocidas, es que en forma y función, una larva y el adulto de una misma especie son como organismos sumamente diferentes. Hoy se considera que por lo menos el setenta por ciento de los invertebrados marinos incluyendo caracoles, bivalvos, erizos, estrellas, cangrejos y camarones entre tantos otros, tienen en su vida un ciclo larvario. La mayoría de los peces marinos también fueron larvas. Existen larvas que llegan a vivir varios meses en el plancton marino hasta que hacen su metamorfosis que los convierte en adultos, maduran y se reproducen dando continuidad al ciclo de vida. El porcentaje de especies con desarrollo larval cae hacia los polos a medida que las condiciones para vivir se tornan más difíciles de soportar debido a las temperaturas, el frio extremo ralentiza las reacciones químicas, las larvas crecen mucho más lentamente, esto las mantiene por más tiempo en una etapa vulnerable donde son presa fácil. No obstante en los últimos años se observan leves desplazamientos de diversas especies de larvas hacia mayores latitudes, fenómeno que se atribuye al calentamiento global. Ahora bien, ¿Por qué en tantos grupos marinos surgió y tuvo éxito el desarrollo de especies con etapas larvales tan distinto al desarrollo directo que tenemos nosotros, los mamíferos? La respuesta es que los hábitats marinos son cambiantes, sea por tormentas, deposición de sedimentos, corrientes marinas, enfermedades u otras causas. Liberar una generación de descendientes muy numerosa y con buena capacidad de dispersión aumenta las probabilidades de que al menos parte de esa generación llegue a lugares favorables para su vida adulta, además, cuando llegan a la adultez, diversos invertebrados marinos son fijos o apenas se desplazan. Otro aspecto importante a tener en cuenta en este caso de invertebrados fijos por ejemplo en las rocas, es que al generar larvas que se dispersan, los “vecinos” de la nueva generación -potenciales individuos a fecundar- no serán parientes. De este modo se logra un buen intercambio de genes. La diversidad genética brinda mayores posibilidades de respuesta ante condiciones cambiantes e inciertas. Eso sí…ser larva es un oficio de muy alto riesgo, las corrientes las pueden transportar lejos de hábitats adecuados, además existe una gran diversidad de organismos que se alimentan de larvas. Para evitar ser depredadas, muchas especies migran hacia aguas más superficiales o más profundas. Las hay transparentes, con espinas y espículas defensivas y algunas incluso son tóxicas. Diversos caracoles, erizos, estrellas y gusanos de mar ponen huevos ricos en nutrientes, de modo que sus larvas se desarrollen rápido sin necesidad de comer. Con la reproducción de invertebrados se liberan al agua millones de larvas cuyo desafío individual es sobrevivir para continuar su ciclo, ya sea llegando a un buen fondo, a la superficie, trasladándose mediante la corriente, muchas larvas pueden responder a estímulos lumínicos, son atraídas por la luz solar. Algunas aves que frecuentan las costas incluyen larvas en su dieta: flamencos, garzas, gaviotas…por eso, ser larva es un oficio de muy alto riesgo. Por: Bibiana Manfroni Bibliografia: La Costa de Buenos Aires. Las Leyes del Mar. Santiago G. de la Vega. Silvestre Ediciones. El Océano. F. Ommanney. Fondo de Cultura Económica

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