¡QUIQUIRIQUI!
¡Quiquiriqui! ese sonido característico en el campo, también era muy común, años atrás, en distintas zonas de Miramar, muchos de sus vecinos solían tener un pequeño gallinero a unas pocas cuadras del centro de la ciudad.
Hoy también no muy lejos de los negocios, cafés y bullicio del centro, escucho desde mi casa el hermoso canto de un gallo, quizás algún vecino tomo la decisión de comer huevos de los que hoy llamamos de “gallinas felices”.
El hecho es que ese sonido trae gratos recuerdos, pero más allá del romanticismos es interesante saber qué hay de verdad o mito en este canto.
Entre los mitos más conocidos a lo largo del tiempo encontramos los siguientes:
“Solo cantan cuando sale el sol”. Aunque es el amanecer su momento preferido, también cantan en cualquier momento del día para marcar territorio.
“Cantan para despertar a las gallinas”. Mas que una señal para las hembras es un aviso de dominio y alerta.
“Cuando no hay luz no cantan”. Cantan cuando su reloj biológico les indica, aunque haya total oscuridad.
Estos son algunos de los mitos sobre su canto, pero la ciencia ha revelado aspectos fascinantes sobre su comportamiento, como, por ejemplo:
“Reloj circadiano integrado”. Su canto temprano no es una reacción a la luz sino una forma de anticipar el amanecer. Sus ciclos de sueño y actividad están regulados por un ritmo interno que poseen.
“Comunicación territorial”. Con su canto comunica a otros gallos de su presencia en un territorio, esto reduce las peleas.
“Estructura social y liderazgo”. Cuando hay más de un gallo, primero canta el que domina al resto y estos lo van haciendo después para evitar conflictos.
“Sensibilidad auditiva y respuesta a estímulos”. Cualquier actividad distinta durante la noche, como ruidos inesperados o movimientos bruscos, provocan su canto, por eso también los podemos escuchar antes del amanecer.
Su canto también varía según la edad y salud del gallo, generalmente los más jóvenes cantan más débil que los adultos que están en su mejor momento, en primavera y verano también cantan más fuerte que es cuando la reproducción aumenta. La buena alimentación y un entorno sin estrés provocan que su canto sea más potente y regular.
Cada vez que escuchemos ese canto, fuerte y vital, sabremos que es por la acción de su reloj biológico, su necesidad de comunicación y su jerarquía social, pero para mí el ¿quiriquiqui! seguirá siendo un hermoso despertador.
Fuente: Internet/ M. Menéndez



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