COMPRENDIENDO LO INCOMPRENSIBLE

Marzo de 2026 será recordado por mucho tiempo como un momento de grandes y trascendentes cambios en el escenario internacional. El tiempo juzgará si esos cambios serán positivos o no. Aunque es válido decir que cualquier circunstancia resultante de una guerra es, cuanto menos, una tragedia. Y es en estos términos que concebimos la reciente invasión de los Estados Unidos e Israel al territorio de Irán. Por supuesto que esto no implica desconocer tragedias previas en una espiral sin fin de tragedias que asuelan al Medio Oriente desde hace décadas. Sin embargo, faltaríamos a la verdad si no recordamos que en esta espiral sin fin no hay ni buenos ni malos. Lo medios internacionales se empeñan en mostrar roles de héroes y villanos entre las fuerzas en pugna, y la verdad es mucho mas compleja, mucho mas “gris”.: no son simplemente naciones, ni etnias, ni tan siquiera los temibles grupos terroristas. Como en toda guerra, hay mucho mas detrás de lo que vemos. Para empezar, hablamos de guerra como un genérico. Lo sugestivo es como el maniqueísmo mediático se toma el trabajo de maquillar esto tras la “justicia” que implica atacar las bases donde se asientan los grupos terroristas. Y no parece considerarse que en la supuesta prevención de futuros ataques, está el propio germen de su ocurrencia. Pues allí donde se destruye un asiento, o se mata un líder, hay otras células que se encuentran “dormidas” y a punto de ser despertadas para responder a esta escalada sin fin. Por supuesto que esto no significa desacreditar las intenciones de los atacantes de prevenir mas muerte y destrucción a partir de dar el primer golpe de muerte y destrucción. Lejos estamos de esto…. Pero pensemos unos instantes en cómo vio el mundo a Rusia cuando atacaba Ucrania hace unos años nada mas: Sin lugar a dudas, Rusia fue considerada como un cruel invasor, como un país que, sin miramientos, era capaz de causar destrucción y terror en un país que solo estaba ejerciendo su autodeterminación. Inmediatamente, el mundo pasó a ver a Rusia como el villano, a demonizarlo y a intentar aislarlo de los asuntos mundiales. Desde el congelamiento de activos del banco central ruso, la prohibición de exportar tecnología avanzada, el aislamiento diplomático, las sanciones comerciales, hasta sanciones deportivas. Todo fue y es utilizado como medio para castigar a un país visto como un invasor, sin considerar las razones esgrimidas por Rusia previamente: la incorporación de Ucrania a la OTAN era vista como una especial afrenta. Hoy, sin embargo, la realidad de Estados Unidos e Israel dista de ser la misma: nadie parece dudar de las intenciones detrás de este ataque: destruir a los lideres del terrorismo mundial . Y hace meses, cuando se producía el “ataque” norteamericano a Venezuela, tampoco se dudaba de las razones: destruir al líder regional del terrorismo. Los Estados Unidos se encuentra realmente comprometido con la lucha antiterrorista, y para ello ha decidido no solo combatir y hasta a asesinar a los promotores sino que está dispuesto a la intromisión absoluta en los asuntos internos de esos estados para conseguir gobiernos afines a los intereses norteamericanos. La captura de Maduro ha sido una medida inusitada pero esclarecedora de las motivaciones norteamericanas. Sin dudas. Pero el ataque a Irán y el asesinato deliberado del Líder Supremo Ali Khamenei, esperando descabezar al régimen y obtener una sucesión mas acorde a sus intereses, lo que a todas luces no está sucediendo ha sido una medida como hacia tiempo el mundo no veía. Hoy la región se encuentra en guerra. La escalada era inevitable y quizás era lo que realmente se estaba buscando….. Por: Lic. (Mg) Milena Barada

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