LA SAL Y LAS AVES MARINAS
Los riñones son malos concentradores de solutos como sodio, potasio y cloruros. Si un hombre bebe agua de mar, que contiene cloruro de sodio, lo único que logra es intensificar la sed. Para eliminar la sal a través de los riñones va a necesitar más agua que obtendrá de los líquidos del cuerpo, generando más y más sed, al punto que si continúa con la ingesta de agua de mar, sufrirá una descompensación. Esto no les ocurre a las aves marinas.
Para el control de la salinidad, las aves marinas han desarrollado depresiones craneanas encima de los ojos en las que se ubica la “glándula de sal” también llamada glándula supraorbital. Es un órgano que les permite a las aves marinas excretar el exceso de sal que ingieren a través del agua salada o de su alimento, se encuentran justo encima de los ojos y es mucho más eficiente que los riñones ya que saca la sal de la sangre y la elimina a través de las fosas nasales ( narinas) que se hallan en la parte superior del pico, a menudo se puede observar que cae una sustancia líquida similar a una solución concentrada. Este mecanismo es fundamental para la supervivencia de las aves marinas en especial donde el agua dulce es escasa o inexistente.
El mecanismo, explicado en forma muy simple es el siguiente: un capilar sanguíneo pasa cerca de la glándula de sal, entonces las células especializadas que se encuentran en la pared de la glándula extraen la sal de la sangre, se forma una solución concentrada que se transporta a través de los conductos nasales hasta el pico, esta solución que lleva el exceso de sal puede ser expulsada del cuerpo de las aves por medio de estornudos o simplemente goteando del extremo de su pico. Si nos fijamos con atención en el pico de un albatros veremos una gota regularmente cayendo de la punta. El principal soluto que se excreta es sodio, luego cloro, pero también se excretan excedentes de potasio, calcio y bicarbonato.
Las gaviotas y algunas otras aves playeras tienen surcos en el pico que permiten que el líquido salado concentrado gotee por él, si ponemos atención es posible que veamos alguna gaviota sacudiendo la cabeza para lanzar la gota salada que pende de su pico.
Gracias a las glándulas de sal, aves como pingüinos, albatros, gaviotas y pelícanos pueden sobrevivir en el océano durante largos períodos sin necesidad de agua dulce. Además de estas especies, también las aves playeras como chorlos, petreles, cormoranes y patos marinos están dotadas de glándulas de sal.
El origen de la glándula de sal en las aves se considera una evolución adaptativa para poder convivir con la salinidad del ambiente marino, se cree que estas glándulas se desarrollaron de otras preexistentes que también se encuentran en reptiles que como es sabido, todo indica que compartían ancestros con las aves. Son glándulas exócrinas cuya misión es eliminar el excedente salino del cuerpo a través de un sistema de conductos para mantener el equilibrio osmótico, es decir, el proceso de conservación de sales y agua en equilibrio dentro del cuerpo.
El tamaño de las glándulas de sal varía en las aves y está relacionado con la especie y la salinidad de su hábitat. Existe evidencia de que el tamaño de las gandulas salinas puede variar según el individuo e incluso mutar según las estaciones del año y el comportamiento migratorio.
Esta adaptación evolutiva fue crucial para que las aves marinas puedan alimentarse y beber agua sin sufrir deshidratación o desequilibrio osmótico, esto les permitió colonizar y prosperar en hábitats costeros marinos. Una vez más la naturaleza nos sorprende con su habilidad para hacer posible la vida a partir de la adaptación de los organismos durante miles de años hasta llegar al “modelo perfecto” para cada región del planeta.
Por: Bibiana Manfroni
Bibliografia: Adaptación y Mecanismo de la Glándula Salina en Aves Marinas. Revista de Investigación de Universidad de Panamá Vol.33
Aves, Vida y Conducta. Roberto Ares. Vazquez Mazzini Editores.



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