CONOZCAMOS AL DT ENRIQUE. PARTE 27

El partido comenzó, como se esperaba, con llegadas de los dos equipos a las áreas contrarias y creando peligro de gol. Pero rápidamente se abrió el marcador, a los 15 minutos hubo un córner a favor de Nacional, ante el centro del N°10, Enrique N°7, entrando a la carrera, se elevó más que todos y con un perfecto cabezazo puso el 1 a 0 para Nacional. Explotó la parcialidad del tricolor, volaron bengalas, bombas de estruendo y muchas banderas. Siguió el encuentro y se hizo de ida y vuelta, pero fue Nacional quién logró acertar de nuevo para aumentar el marcador, otra vez por intermedio de Enrique N°7, quién tomo un rebote en el área y con tremendo zapatazo dejó sin chances al buen arquero de Peñarol. El 2 a 0, se le hacía cuesta arriba a Peñarol, pero en un córner a su favor, su N°6 de cabeza colocó el balón en el ángulo superior izquierdo, para poner el 2 a 1 en el marcador. Este gol hizo que Peñarol se volcara al ataque, pero se descubría atrás y así fue que, en una contra, el futbol le cayó en los pies a Enrique N°7, quién se llevó la pelota a gran velocidad y en el momento justo, tiró el centro-pase para el N°9, quién, con toda tranquilidad, dominó la pelota, hizo pasar de largo al marcador y con un tiro rasante, lejos del alcance del arquero, colocó el 3 a 1 en el score para cerrar un excelente primer tiempo y hacer delirar a todos los simpatizantes del Bolso. Volvieron los equipos sin cambios para jugar el segundo tiempo. Sacó del medio el N°9 de Nacional tocando la pelota para su compañero, el N°10 y, este, sacó un pelotazo que puso a correr al N°11, quién casi consiguió superar la defensa de Peñarol, pero su marcador, en su intento de sacar la pelota, le dio semejante patada, que logró derribarlo cerca del área grande. Tiro libre para Nacional, como todas las pelotas paradas, se hizo cargo el N°10. Subieron los centrales a buscar el cabezazo, mientras los otros compañeros, también se ubicaban en lugares estratégicos. Fue así como Enrique N°7, sin marca por descuido de la defensa, se ubicó por el fondo cerca del segundo palo. La pelota impulsada por el N°10, cayó en la posición de Enrique N°7, quién de cabeza, volvió a vencer la valla de Peñarol, marcando el cuarto gol para su equipo y completando un hat-trick personal, para llevarse la pelota al final del encuentro. Con el marcador 4 a 1 a su favor, los muchachos de Nacional comenzaron a tocar la pelota con mayor tranquilidad y los contrarios no paraban de correr y hacer faltas, donde algunas eran muy peligrosas. Llegado los 25 minutos, habiendo hecho 2 cambios por lesiones, en una jugada por la derecha, Enrique N°7, recibe la pelota y toca suave para el N°8, se queda parado y un dolor le nace desde el talón izquierdo, cae al suelo tomándose la pierna. El primer sorprendido es su marcador, porque hacia señas que no lo había tocado, pero comienza a llamar al banco contrario porque intuía que algo malo había pasado. El Árbitro, también ve algo, para el partido y autoriza al Cuerpo Médico a entrar a la cancha para que atiendan al jugador. Llegan hasta Enrique e inmediatamente se dan cuenta que algo grave tenía. Lo retiran en camilla para llevarlo directamente a una de las ambulancias que había en el Estadio. Sin perder tiempo lo llevan a la Clínica autorizada para realizar unas placas o una tomografía. Porque el Cuerpo Médico creía que la lesión podía ser la rotura del Tendón de Aquiles, pero tenían que constatar si el pronóstico era correcto antes de comunicárselo al jugador, a sus familiares, a sus compañeros y al cuerpo técnico, además, a todos los hinchas de Nacional. Mientras tanto, sus compañeros hacían todo lo posible para terminar el partido con un triunfo. Pasaban los minutos, el marcador no se modificaba, así llegó el final y Nacional se impuso a su rival de siempre, Peñarol, por 4 a 1, así mantuvieron la punta del campeonato por una fecha más. Toda la alegría que había en el vestuario se opacó al enterarse que su compañero Enrique había sufrido una seria lesión en el Tendón de Aquiles, que lo tendría bastante tiempo si jugar. Después de todas las placas y la tomografía, el Cuerpo Médico tenía un diagnóstico completo. Recibieron la llamada, desde Buenos Aires, del Dr. Madero, médico de la Selección Argentina, para conocer qué tipo de lesión tenía el jugador, además, se ponía a disposición si lo necesitaban para cualquier consulta. Pero, hablaron durante varios minutos y se pusieron de acuerdo en los pasos a seguir con la lesión del jugador. Cuando le comunicaron a Enrique, la lesión que tenía y cuales serían los pasos por seguir, no lo podía creer se lamentaba por todo lo que iba a estar parado, por todo lo que se perdería con su Club y con la Selección Argentina. Cuando se quedó solo en la habitación, se puso a recordar lo que había pasado, todo había sido muy extraño, porque no había sentido ningún golpe, no había habido violencia y en un principio sintió dolor, pero tenía dudas de que le había pasado. Reaccionó cuando sintió mucho dolor en la parte de atrás del tobillo, era como que le habían pegado un piedrazo en el talón. Buscó una piedra o un cascote, a ver si le había pegado en la pierna, pero el dolor se hizo muy intenso y decidió quedarse quieto, por si era grave lo que le había pasado y esperó que venga la asistencia médica. Nunca había tenido ninguna lesión igual o parecida por eso no sabía que podía haberle pasado. Cuando llegó el Cuerpo Médico, les dijo que el dolor era en la parte de atrás del tobillo. Tomaron con suavidad su pierna, revisaron el tobillo y rápidamente, pidieron una camilla. Sin esperar nada, en una ambulancia, lo llevaron a hacer los estudios a una Clínica, para tener la certeza de lo que le había pasado. Mientras todo sucedía, Enrique, pensaba que todo esto que le estaba pasando no era verdad, con el partido que había jugado, con los tres goles que había metido y con el triunfo maravilloso en el Clásico, no podía terminar así ese día. Pensaba que no solo se iba a perder los partidos con su Club Nacional, sino que iba a quedar afuera de la Selección Argentina. El Mundial se jugaba en un mes y medio y lamentablemente se quedaba afuera de todo lo que restaba de esta temporada. Le pusieron un yeso que abarcaba toda la pierna, desde la ingle hasta el final de los dedos. Este yeso lo tendría que llevar durante unos 40 días, pero habían decidido no operarlo, con todo lo que preocupa una operación. Solo decidieron que el tendón se reconstruiría solo, sin necesidad de operarlo. Al día siguiente, cuando fueron los compañeros a saludarlo, como eran muchos, quisieron firmar todos en el yeso. Por suerte era lo suficientemente grande para que todos pudieran firmar. Después de un rato de diversión y charla se retiraron. Solo quedaron Helena con los chicos y el Muro y su familia. Enrique estuvo tres días en la Clínica y cuando le dieron el alta, se pudo ir para su casa. Lo llevaron en una ambulancia y Helena, que le había preparado una habitación para su convalecencia, lo esperaba con todo lo necesario para que la pase lo mejor posible los primeros días que tendría reposo absoluto. Fueron pasando los días, Enrique no se quedó quieto y fue desarrollando una rutina de ejercicios para que los tres miembros sanos no pierdan musculatura y su cabeza se mantenga alerta. Fue mucho tiempo, pero llegó el momento en que le retiraron el yeso de toda la pierna para ponerle uno más pequeño, como una bota de yeso que le llegaba hasta la rodilla y su movilidad podía ser más grande, porque, hasta podía usar muletas. Todavía no le habían colocado un estribo, para que no apoye el tobillo en el suelo, pero podía caminar por donde quisiera. Todo iba mejor, las placas radiológicas mostraban que el tendón mejoraba mucho y pronto se terminarían los yesos para hacer una recuperación total. Cuando llegó el momento de que el tendón se había reconstruido perfectamente, le retiraron el yeso después de 3 meses. Ahora se sentía confiado para volver a la práctica del futbol y poder hacer todos los ejercicios con sus compañeros. Por: Juan Bermúdez - enjuber@hotmail.com

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