UN MUNDO INFELIZ
A inicios de este año 2025, el mundo era testigo de un nuevo capítulo en la historia de los Estados Unidos. El electo presidente Donald Trump, quien se retirara de su anterior mandato en 2021 con lo que parecían pocas chances de continuar con su carrera politica, habida cuenta su imposibilidad de ser reelecto y la baja estima que el público norteamericano parecía procesarle, lograba volver a hacerse del poder. En este giro inesperado para muchos, podemos encontrar errores no forzados de la oposición demócrata. La mala performance de Biden, sus aparentes olvidos y confusiones en primera plana, que hacían al público cuestionar su habilidad para ejercer el poder y los casos de corrupción que enlodaron su apellido ( tanto su hermano como su hijo eran investigados por diversos hechos) imposibilitaron a su partido ser reelecto.
Sin embargo, durante el período en que el partido demócrata fue gobierno, Trump no solo sufrió el escarnio público por sus modos poco ortodoxos y casi irrespetuosos, para un país acostumbrado a que el marketing político edulcore hasta las acciones de gobierno más incómodas. También sufrió un juicio que parecía que iba a dejarlo sin posibilidades de continuar su carrera politica. Pero cual ave fénix, no solo logro sobreponerse a esas acusaciones y a las causas judiciales que de ellas derivaron (las cuales continúan) sino que además salió fortalecido de ellas, logrando una victoria sólida en la elección presidencial, lo cual le ha permitido encarar una serie de medidas algo antipáticas para grandes sectores de la opinión pública, cuando aún no se ha cumplido un año de su mandato.
Ahora bien, podemos decir que poco de lo que está ocurriendo en los Estados Unidos es una sorpresa. Desde la misma campaña electoral, el propio Trump fue claro con respecto a sus creencias y hacia donde ellas lo conducirían. Por supuesto que esto no significa que la ciudadanía deba tolerar cualquier política tan solo por provenir de un gobierno electo democráticamente. Pero sí nos permite preguntarnos por qué un país elige a un presidente que, incluso habiendo anticipado sus políticas, sorprende a propios y ajenos con medidas que parecen ser impopulares y hasta antidemocráticas. Hemos visto que Trump no logro ser reelecto en 2021, lo que nos permite pensar que su imagen estaba lejos de ser positiva en aquel entonces. Sin embargo, poco tiempo de después vence sin problemas en una campaña muy movilizadora. Pues bien, podemos aventurar una respuesta que no por simple, es menos posible: en tiempos en los que los sectores más liberales parecen haber impuesto su modo de vida, los sectores más conservadores han reaccionado con determinación para una suerte de '"vuelta a las fuentes", a aquel modelo norteamericano que otrora parecía encandilar al mundo. El conservadurismo, con todos sus condimentos, es representativo de sectores muy poderosos que han considerado su estilo de vida, su " way of life" en riesgo. Quizás en esta simple fórmula radica el trasfondo de un debate que los Estados Unidos están viviendo hoy, debate que se cierne sobre la decadente potencia mundial, que cómo las estrellas del firmamento, tardan mucho en apagarse.
Por: Lic. (Mg) Milena Barada



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