LAS VEMOS VOLAR…

Todo cuerpo que vuela necesita de una fuerza que lo sustente. Gracias a la disponibilidad de las plumas, el ala de las aves muestra un perfil aerodinámico que facilita la generación de una fuerza de sustentación en el aire que les permite volar. En la medida que el ave sea más pequeña, más rápidamente tiene que aletear. El vuelo tiene tres etapas: despegue, vuelo propiamente dicho y aterrizaje. El despegue puede realizarse desde una posición en tierra, desde el agua o desde un punto elevado como un árbol, poste, acantilado, etc. Al igual que un avión, también para las aves, los momentos más peligrosos son despegue y aterrizaje. Cuando despega, la velocidad del ave en relación al aire es baja y la fuerza para elevarse también es baja, las aves grandes y livianas como las garzas pueden aprovechar sus largas patas para impulsarse y elevarse, en cambio los flamencos optan por correr algunos metros hasta despegar. Otras aves grandes como los cisnes utilizan el recurso de correr sobre el agua para lograr elevarse. Las aves más pequeñas tienen que realizar su despegue con grandes aleteos. La máxima velocidad que puede alcanzar un ave depende del diseño de sus alas. El ave más veloz es el halcón peregrino ( falco peregrinus), sus alas tienen un diseño que lo hace volar a 150 km por hora en vuelo horizontal, pero cuando recoge las alas y se lanza en picada para atrapar una presa llega a los 300 km por hora. Durante el vuelo algunas aves realizan vueltas pronunciadas a alta velocidad mientras otras siguen en línea recta su derrotero, esta diferencia se debe en gran parte al diseño de la cola que cumple el rol de timón, por eso a las plumas de la cola se las conoce como “timoneras”, son plumas anchas y rígidas en relación a las demás, tienen la capacidad de abrirse y cerrarse como un abanico, también usan las alas para girar inclinándose con un ala más arriba que la otra ó aleteando más fuerte con una de las alas según hacia qué lado necesiten girar. Las aves vuelan para escapar de los predadores, para buscar mejores áreas de alimentación, para exhibirse en épocas de realizar sus vuelos nupciales durante los cuales forman pareja. Dependiendo del tipo de alas, el ave vuela batido como los patos que deben aletear permanentemente. Vuelan planeado, sea en corrientes de aire térmicas o aprovechando las brisas en el mar, y una mezcla de aleteo y planeo intercalada como el vuelo de los carpinteros. Las aves pueden ahorrar energía durante el vuelo realizando formaciones en V o en línea con lo que aprovechan el torbellino generado por el compañero que va adelante. Observando el vuelo de las aves podemos acercarnos a la identificación de qué especie se trata: existen vuelos elegantes (garzas), vuelos desgarbados (chajá, carau) están quienes preferentemente planean (gaviotas, aves marinas), otras aletean como los patos y algunas que combinan ambas técnicas. Existe un vuelo como de vigilia, en que el ave puede permanecer en el mismo lugar aleteando, se conoce como “halconeo” porque es una característica de los halcones, aunque hay otras aves que también lo realizan, por ejemplo los milanos, y entre los paseriformes, benteveos o bichofeos. Consiste en mantenerse detenido en el aire merced a la postura de las plumas primarias y secundarias en un ángulo de tal forma que les permite conservar la posición estable volando hacia atrás y adelante. En otras ocasiones muestran una forma diferente de halconeo que consiste en un planeo pasivo en contra del viento para permanecer en el mismo lugar. El halconeo les permite cazar porque permanecen estáticos observando desde arriba un entorno determinado hasta que aparece la presa, momento en el que se precipitan velozmente a tierra para cazarla. En ocasiones halconean sobre el agua y pescan así a su presa. Lo más riesgoso de todo para un ave en proceso de vuelo, aún más que el despegue, es el aterrizaje porque tiene que finalizar en forma lenta. Las aves que aterrizan sobre el agua están favorecidas por caer en un medio blando, plano y sin obstáculos. Patos y cisnes utilizan los pies y el cuerpo como planchas de deslizamiento. Otros como garzas y flamencos prefieren aterrizar de pie, caminando. Las especies que aterrizan sobre ramas corren un peligro mayor, primero el ave disminuye el aleteo y se deja caer, luego tuerce las alas para incrementar la superficie, esto le sirve para disminuir la velocidad, la cola se extiende, se abre y se baja para que actúe como freno. El momento del impacto es riesgoso porque una simple ráfaga puede mover la rama o desestabilizar al ave. Las patas se extienden hacia adelante y se aferran a la rama, mientras los músculos absorben el impacto. Como podemos comprobar a través de esta simple descripción del proceso de vuelo de las aves, ellas están haciendo un esfuerzo que les demanda mucha energía para poder desplazarse y sobrevivir en un mundo que les es hostil en mayor o menor grado, por esto es importante que sigamos contemplando su increíble belleza, sin interferir en sus vidas, dejándolas volar en paz. Por: Bibiana Manfroni Bibliografia: Aves, Vida y Conducta. Roberto Ares. Vazquez Mazzini Editores. Guía de Identificación de Aves de Argentina y Uruguay. Tito Narosky- Darío Yzurieta. Vazquez Mazzini Editores.

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