LOS EXTRAÑOS ZIFIOS

Los Zifios son cetáceos poco conocidos, pero fascinantes. Son parte de la familia de los Cetáceos Odontocetos (es decir, cetáceos con dientes) y pertenecen a la familia Ziphiidae. Se caracterizan por su cuerpo alargado y su cabeza pequeña y poco prominente, lo que les da un aspecto muy diferente al de otros delfines o ballenas. Una de las características de los zifios es que viven en aguas profundas y son expertos en el buceo. Algunas especies de zifios han sido registradas alcanzando profundidades de más de 2,000 metros y permaneciendo bajo el agua durante más de una hora. Por lo general, los zifios son bastante tímidos y difíciles de observar, lo que ha hecho que muchas de sus especies sean poco estudiadas. Tienen hábitos solitarios o viven en pequeños grupos. Se alimentan principalmente de calamares y otros animales de aguas profundas, utilizando sus habilidades para cazar en las zonas menos exploradas del océano. Para cazar, utilizan técnicas adaptadas a su entorno, ya que suelen alimentarse en las oscuras profundidades del océano, donde la luz es prácticamente inexistente. Su método principal de caza es la ecolocalización. Emiten clics y otros sonidos que viajan a través del agua y rebotan en los objetos, permitiéndoles localizar a sus presas incluso en la oscuridad absoluta. Una vez que detectan a su presa, se acercan rápidamente y la succionan usando su boca. De hecho, se cree que los zifios no dependen tanto de los dientes para morder, sino que capturan a sus presas mediante la succión. Además, en general tienen pocos dientes, los cuales son usados como atractivo sexual. Los zifios enfrentan diversas amenazas, muchas de ellas relacionadas con actividades humanas. Entre las principales se encuentran: Cambio climático: Este fenómeno altera los ecosistemas marinos, afectando la disponibilidad de alimentos y las rutas migratorias de los zifios. Contaminación acústica: Los sonares militares y el ruido de embarcaciones interfieren con su capacidad de ecolocalización, esencial para la caza y la comunicación. La prospección sísmica representa una amenaza significativa para los zifios y otros cetáceos. Esta actividad, utilizada para explorar yacimientos de hidrocarburos en el fondo marino, implica el uso de explosiones de aire comprimido que generan ondas sonoras extremadamente potentes. Estas ondas pueden viajar grandes distancias bajo el agua y tienen varios efectos negativos en los zifios: Interferencia en la ecolocalización: Los zifios dependen de ella para navegar, comunicarse y cazar en las profundidades del océano. El ruido generado por la prospección sísmica puede desorientarlos y dificultar estas actividades esenciales. Estrés y cambios de comportamiento: Los sonidos intensos pueden causar estrés en los zifios, alterando sus patrones de alimentación, migración y reproducción. Riesgo de varamientos: En algunos casos, los zifios han sido encontrados varados tras exposiciones a sonidos sísmicos, posiblemente debido a desorientación o daño físico en sus sistemas auditivos. Daño físico: Las ondas sonoras pueden causar lesiones en los tejidos sensibles de los oídos y otros órganos. En el Mar Argentino, donde se han llevado a cabo proyectos de prospección sísmica, organizaciones como el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y el Instituto de Conservación de Ballenas han alertado sobre los impactos negativos de estas actividades en la biodiversidad marina, incluyendo los zifios. Contaminación plástica: Los residuos plásticos en el océano pueden ser ingeridos accidentalmente, causando daños internos. Colisiones con embarcaciones: Aunque son animales de aguas profundas, ocasionalmente suben a la superficie, donde pueden ser golpeados por barcos. Pesca industrial: Los zifios pueden quedar atrapados en redes de pesca, lo que representa un riesgo significativo para su supervivencia. En las costas bonaerenses han sido avistados varias especies de Zifios y los dos primeros también fueron hallados en la costa del Partido de General Alvarado. Zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris), Zifio de Héctor (Mesoplodon hectori), Delfín de frente plana (Hyperodon planifrons), Zifio de Arnoux (Berardius arnouxi) y Zifio de Layard (Mesoplodon layardi). Por: Daniel Boh museomiramar@fundacionazara.org.ar

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