NUESTRAS IDEAS DEL MUNDO
Para comprender la cultura, la nuestra y la de los demás, es necesario hacer un trabajo de entendimiento de la mente humana. La cultura es la manifestación de cada una de las formas en que la mente estructura el mundo, tanto interior como circundante. Los elementos constitutivos de ese mundo exterior, es decir, la sociedad tangible, real, así como la estructuración intelectual, se entremezclan continuamente, dando lugar a normas que suelen reflejar a la vez que reforzar esas ideas en una codificación que llamamos IDEOLOGÍA.
Según la Real Academia Española, ideología es un conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc..Esta definición nos permite mostrar el verdadero alcance que la cultura tiene en la vida humana. Esta nos permite identificar no solamente a los individuos sino a las sociedades, y los más importante, la pertenencia. Este elemento, esencial para la vida social es, a su vez, imprescindible para hablar de cultura. La cultura es un fenómeno social, colectivo. Y son las personas dentro de una sociedad, ese grupo capaz de traducir esos elementos de identificación en mitos y símbolos, quienes elaboran las ideologías. Estas son concebidas no solo como una descripción del orden de cosas de ese momento, sino como una "receta" para incidir sobre ese orden de cosas. En la mayoría de los casos la ideología no es apreciada por el público común como algo positivo, puesto que durante mucho tiempo se ha utilizado ese concepto casi como excusa para un cambio radical. Sin embargo, las ideologías no necesariamente suponen la búsqueda de ese cambio. En muchos casos, la ideología es conservadora, es decir, propone el mantenimiento de un orden dado que se percibe como aceptable y digno de ser defendido. En otros casos, podemos hablar de ideologías revolucionarias, en las que se describen estados de cosas inaceptables y se proponen unos métodos para cambiar el status quo, que muchas veces supone violencia. Este es el caso de algunas de las ideologías mas potentes observadas a lo largo de los siglos pasados. Ahora bien, podemos preguntarnos acerca de qué significa la ideología en tanto explicación del mundo para el hombre y el por qué de su asociación con el fanatismo o la inflexibilidad, o incluso con la revolución, ya que en ningún caso la una es sinónimo de la otra. Una probable respuesta puede ser el hecho de haber sido la justificación para algunas de las mayores atrocidades cometidas por el hombre contra el hombre. Pero incluso antes de existir el propio concepto de ideología, el hombre ya era capaz de cometer esas atrocidades sin la mas mínima justificación ideológica y con argumentos tan banales como la falta de espacio, la necesidad de acceso a los recursos, etc. Sin lugar a dudas, la ideología es un concepto que despierta adhesiones tanto como aversiones, pero lo cierto es que no existe algo necesariamente "malo", nocivo, o negativo en el concepto en sí, y probablemente deberíamos mirar al interior de los grupos humanos que elaboran las ideologías en busca de la explicación de sus contenidos.En esta demonización del concepto ha estado implícita la peligrosidad que supone la adhesión masiva de un pueblo a una ideología que supone la destrucción de todo lo que se opone a ella. Y esto explica la utilización de este debate para que, desde el campo filosófico se haya desacreditado no sólo a las ideologías sino a toda cuestión que implique el compromiso social.
Mucho se ha dicho en los últimos años acerca de la posmodernidad y lo que ella ha significado en torno a las ideologías.En tanto movimiento cultural emergente en las postrimerías del siglo pasado, caracterizado por su oposición al racionalismo y por el culto al individualismo y la falta de compromiso social se entiende el fuerte cimbronazo que esta corriente ha significado para la cultura en general y para las ideologías en tanto explicaciones del mundo socialmente aceptadas por una grupo determinado. Sin embargo, y sin negar la importancia que la posmodernidad ha podido tener en el campo de las ideas, la realidad es que el fin de las ideologías no puede considerarse seriamente. Cuando a finales de la década de los ´80 se producía el colapso de la URSS y su área de influencia, el "triunfo" del capitalismo parecía implicar la derrota del socialismo como ideología capaz de dar forma a la visión soviética del mundo. Se celebraban con bombos y platillos el fin de ese sistema, de esa ideología, y con su colapso el advenimiento de un nuevo mundo, el del Fin de la Historia (como lo tituló Francis Fukuyama), el del fin de las utopías, el del fin de las ideologías. Fue en ese escenario en que se cristalizó la posmodernidad. A más de 30 años de aquellos eventos, podemos decir sin temor a equivocarnos, que las ideologías están vivas, que gozan de buena salud y que es prácticamente imposible que el ser humano pueda vivir sin ellas. Después de todo, el hombre es un ser social, necesita de la vida en comunidad, de la afirmación de su propia identidad, de la pertenencia a algo más grande que sí mismo....
Por: Lic. (Mg) Milena Barada



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