EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Tanto en la historia mundial como en nuestro país se ve un fenómeno permanente; la lucha de grupos políticos para conquistar el poder. En las ciudades griegas las luchas eran entre los partidos populares y las minorías aristocráticas. En Roma hacia fines de la República, los Gracos y de Mario los democráticos, se opusieron a los de Sila los aristocráticos. Luego la lucha fue de los partidarios de César y Augusto contra sus adversarios. En la Europa Medieval los Güelfos (o negros, partidarios del Papado) se opusieron a los Gibelinos (o blancos, partidarios del Emperador); las ciudades italianas asistieron a las luchas del “Popolo grosso” (pueblo gordo) y “Popolo minuto” (pueblo flaco). En Inglaterra, durante la guerra de las Dos Rosas, se enfrentaron los Tudor y los Lancaster. Más tarde, los “whigs” (cuatrero) que eran liberales y los “tories” (del término irlandés “toraidhe”, que significa bandido, ladrón de ganado o forajido) conservadores, debiéndose notar que, en su origen, las denominaciones fueron injuriosas. En Estados Unidos de América, luego de la guerra de la independencia, surgieron los “republicanos” y los “demócratas”. Durante la Revolución Francesa, los “jacobinos” grupo político conocido por ser el ala radical de la Revolución Francesa y los “girondinos” que eran los revolucionarios, republicanos de carácter moderado que representaban los intereses de la burguesía. En la historia argentina, después de la Revolución de Mayo estaban los saavedristas, partidarios de un gobierno de transición y los morenistas, que exigían la independencia. Declarada la Independencia, en el Congreso de Tucumán cuando se debatió la forma de gobierno; estaban los monárquicos y los republicanos. Cuando en Buenos Aires, el mismo Congreso dictó la Constitución de 1819; en ella, así como en los debates de la Constitución de 1826, se ven claramente dos tendencias políticas: federalismo con respeto por las autonomías provinciales, y unitarismo con un gobierno centralista, con unidad de régimen político. Después de la caída de Rosas, ya sancionada la Constitución, se formó el Partido Federal Reformista eran viejos federales, partidarios de la unión nacional, llamados “chupandinos” (o borrachines) y el Partido Liberal Ortodoxo reunión de unitarios y federales (o pandilleros). Luego de la batalla de Cepeda (29 de octubre de 1859) el tema de la federación de la ciudad de Buenos Aires, que era la capital de la provincia de Buenos Aires, dividió al Partido Liberal en dos facciones políticas: Partido Autonomista, liderado por Adolfo Alsina, formado por “Alsinistas” o “crudos” y Partido Nacional, liderado por Bartolomé Mitre, integrado por “nacionalistas” o “cocidos”. En el siglo XX surgieron la Unión Cívica Radical, fundada por Leandro N. Alem, H. Irigoyen, Marcelo T. de Alvear y otros, el Partido Socialista de Juan B. Justo y Alfredo L. Palacios, el Peronismo de Juan D. Perón etc. En las elecciones de 1983, con la vuelta de la democracia intervinieron veinticuatro partidos. En la evolución histórica de los partidos se puede observar: La tendencia hacia la formación de dos o tres partidos importantes. En muchos países encontramos la división “derecha” e “izquierda”. La competencia entre los partidos a veces deriva en luchas civiles, en intrigas y prácticas condenables que no están de acuerdo con la ética política. El espíritu opositor los lleva, a veces, al desprecio, al empleo de palabras y calificativos con intención ofensiva. Por ejemplo, los apodos como “chupandinos” (o borrachines) y “pandilleros” (camorreros armadores de escándalos), utilizados a mediados del siglo XIX en nuestro país. También la tendencia al uso de símbolos: colores, flores como por ejemplo la flor de lis, por los franceses monárquicos, insignias, banderas, etc. El artículo 2º de la ley 22627 (30 de agosto de 1982), llamada “Estatuto de los Partidos Políticos”, los define de este modo: “…son instrumentos necesarios para la formulación y la realización de la política nacional, y les incumbe en forma exclusiva la nominación de los candidatos para cargos públicos efectivos…”. Fuente: R. N. Kechichian

Comentarios

Entradas populares