CONOZCAMOS AL DT ENRIQUE. PARTE 15

La primera semifinal fue peleadísima, no se sacaron ventaja, los jóvenes de las parejas estaban jugando muy bien, por eso, se llegó a una igualdad en 11 y se debía desempatar a dos tantos de diferencia. Fueron tanto a tanto hasta llegar a 24 a 24 iguales, sacó Juancito y el pique confundió a Enrique que la tiro afuera. Con el marcador 25 a 24, un nuevo saque de Juancito, esta vez le toca recibir a Juanes, quién logro pasar la pelota a Enrique, este la paso al otro lado, gran recepción de Andrés con pase a Juancito, quién le devuelve de cabeza la pelota a Andrés, este con fuerte cabezazo la pasa al otro lado recibe Enrique con dificulta, pase a Juanes quien pretende, muy comprometido, pasar la pelota al otro lado pero deja la pelota en la red y se termina el largo partido después de 1:30 hs, con los jugadores muy cansados, con el triunfo de 26 a 24 de la pareja de Andrés-Juancito. Los 4 se abrazaron, se felicitaron y aprovecharon para darse un hermoso chapuzón en el mar, mientras se preparaban las otras parejas para la próxima semifinal. Esta comenzó con rápida ventaja de la pareja del Muro-Bulla por 5 a 1, entonces la pareja del Tigre-Remo pidieron un tiempo muerto. Aprovecharon para descansar un minuto, tomaron agua, hablaron para tener más coordinación entre ellos y no permitir que se sigan alejando en el marcador. Lo hablado, trajo sus frutos y pudieron empatar en 8. A partir de aquí se fue dando tanto a tanto hasta empatar en 11, siguieron jugando hasta la igualdad en 14, allí El Tigre-Remo pudieron sacar ventaja y ganaron por 16 a 14 sobre sus rivales. Con el triunfo obtuvieron el derecho a jugar la final, esta se jugaba al día siguiente. Luego todos se fueron a disfrutar del mar que estaba especialmente cálido y refrescante, sin rencores ni cargadas ya que era un juego para divertirse y para estar en forma. Enrique, siempre, le gustaba ir a una barra a tomar un cafecito, esta vez lo acompañaba su esposa. Mientras esperaban que le sirvan el café, Helena le comenta: “Enrique, ¿te diste cuenta de que Juancito anda bastante nervioso en estos días? Lo estuve observando, veo que se molesta con los otros muchachos y a veces discuten. ¿no te parece un poco extraño ese comportamiento? Juancito siempre es tranquilo, es difícil que se enoje.” “Si, Amor me di cuenta - le responde Enrique - pero no es para preocuparnos, creo que está en una edad donde le empezaron a interesar las chicas, me parece que hay una que le anda rondando en la cabeza, es decir, hay una de las chicas que le gusta, no quiere que se le acerque nadie y cuando eso sucede se molesta. Mañana hablo con él, así se tranquiliza.” “Bueno, habla con él, porque él no es así.” Siguieron charlando y tomando café. A la mañana siguiente, cuando salieron a correr por la playa, Enrique y Juancito comenzaron a practicar piques cortos, se fueron alejando de Helena y Juanes. En un momento se detienen, Enrique le dice: “Mira Juancito, los piques cortos de 15 a 20 metros son buenos, pero mucho mejor es hacerlos más largos. Hacer piques cortos, pero con mayor distancia, es decir, estirarlos a 30 a 40 metros, eso nos da más potencia en las piernas y cuando tenés un mano a mano en la cancha, le podés sacar uno o dos metros de ventaja a tu marcador y ganarle la pelota. Esto de estirar los piques, me lo enseñó un profesor de Educación Física que tenía en la secundaria, se llamaba Capuccio, siempre nos recomendaba muy buenos ejercicios, algunos eran raros, pero siempre nos servían para completar nuestro mejor estado físico. Capuccio, además de profesor de Educación física, era el DT de Atlético Miramar, donde yo jugaba, como me conocía del colegio, cuando necesito un N° 7 para reemplazar al de primera, le pidió al DT de la 4ta división, donde yo jugaba, que me necesitaba y me hizo debutar en primera división. Jugué tres partidos en primera y salimos campeones. Hermosos momentos aquellos (se queda pensativo Enrique y continua). Hablar de esos tiempos, me hace recordar otras cosas, como cuando estábamos con los amigos siempre buscando un potrero para jugar a la pelota y nos divertíamos mucho en cada partido. Un día, las chicas comenzaron a venir a ver los partidos y, entonces, nosotros empezamos a mirarlas con mayor atención. En el grupo de chicas, estaba tu madre, que era la que más me gustaba. Hablando con un amigo sobre las chicas, le comenté que me gustaba Helena, entonces él me dijo: “Che, el sábado hay un cumpleaños de 15 de una del grupo y seguro que va a estar ahí. ¿no te invitaron?” “No, nadie me dijo nada” le respondí. “No importa, te venís conmigo.” me dijo. El sábado, justo era la noche anterior a mi debut en primera, pero era la oportunidad de ver a Helena, me costó tomar la decisión de ir, pero fui. Me hice la promesa de retirarme temprano, no más de las 24hs. En un costado del salón, estábamos tomando una gaseosa, comiendo unos sándwiches, escuchando la música y, por supuesto, yo miraba a tú mamá. No me daba mucha bolilla, pero en un momento, la cumpleañera junto a algunas amigas comenzó a saltar, gritar y bailar al compás de la música, mientras invitaban a los chicos a sumarse al baile y así, se animó la fiesta. Mi amigo me golpea y me dice: “Es el momento, andá a sacarla a bailar, tarado”. “Te parece, ¿Y si reboto?” le digo. “Metete en el medio del bochinche, te arrimas y te quedas bailando con ella. Sino vas vos, voy yo, boludo” me dijo. Con solo pensar que me la podía quitar, me fui acercando, bailando, en un momento nos miramos y nos quedamos bailando juntos. Bailamos un rato largo hasta que le conté que debutaba el domingo a la tarde en Atlético Miramar, era un partido de Primera y que me tenía que ir a dormir. La salude con un beso y me retire. Al otro día cuando terminó el primer tiempo, escuche que me llamaban y era Helena que me saludaba de atrás del alambrado. Con esto te quiero decir que hay que tomar coraje, que hay que confiar en uno, hablar con la persona que nos interesa, para que ella sepa de nuestro interés”. Juancito mira al padre y le dice: “Gracias por las anécdotas, viejo, pero decime una cosa ¿tanto se nota mis ansias y mis nervios por una chica?” “Hijo, tu madre y yo te conocemos de pequeño por eso nos damos cuenta de tus cambios de carácter, de cualquiera de ustedes dos, pero tú debes hacer lo que te diga el corazón, todo va a estar bien y podrás solucionar los cambios de carácter que has sufrido. Hagas lo que hagas te vamos a acompañar.” “Gracias viejo, seguiré tus consejos y hablaré con quien tenga que hablar.” Se ríen, se dan un abrazo y continúan trotando. A las 11hs de la mañana, estaba pactado para que empiece la final del campeonato de futbol-tenis entre las siguientes parejas: Andrés-Juancito vs. El Tigre-Remo. Se jugaba con otras reglas, era al mejor de tres sets, morir en once y no se podía dar dos toques seguidos por el mismo jugador. Empezó el partido, no se sacaban ventaja y llegaron empatados en 10 tantos a la definición del primer set. Se terminaba en 11, sacó Juancito devolvió Remo hacia el Tigre este paso la red, Juancito tocó para Andrés, quién devolvió a Juancito, quién con gran cabezazo dejó parado a Remo y ganaron el set. Luego de un descanso, comenzó el segundo set, Andrés y Juancito estaban con más confianza y rápidamente, se llevaron el segundo set por 11 a 7 para salir campeones. Todos terminaron abrazados, con mucho calor para irse al mar a dar un chapuzón. Después de cenar, todos se reunieron en una barra cerca de la pileta, pidieron unos tragos y se hizo la entrega de premios, mientras todos aplaudían y se divertían. Cuando se fue apagando los festejos, algunos decidieron ir a descansar, otros como Enrique y El Tigre se fueron al casino y los jóvenes se fueron a seguir divirtiéndose en la discoteca del Hotel. A la mañana siguiente, salieron a correr toda la familia junta. Helena se acerca a Enrique y le dice: “Juancito está muy contento, ¿no?” “Si – respon-de Enrique – se lo ve mejor, ya nos vamos a enterar que pasó anoche.” Se sonríen y siguen corriendo. Cuando se detienen, cambian el aire, caminan un poco. Enrique toma la palabra y dice: “¿Como estuvo la noche? Nosotros, con El Tigre, nos ganamos unos mangos en el Casino. ¿A Ustedes como le fue?” “Bien, la verdad, la pasamos bárbaro en el boliche.” Responde Juanes. “Si, Viejo, la pasamos bárbaro -habla Juancito- Cuando llegamos sonaba “Oh, Darling” de Los Beatles, la invité a Bella a bailar y nos divertimos mucho.” “Qué bueno Juancito, y vos Juanes ¿Bailaste?” pregunta Helena. “Hay mamá, claro que bailamos, nos divertimos y la pasamos genial. ¿Qué quieren: detalles? No se los vamos a dar.” Largan la risa los hermanos, salen corriendo y dan por terminado el dialogo. En el Boliche, Juancito había bailado con Bella, el Bulla bailó con Sol y Juanes y los mellizos Rómulo y Remo bailaron con unas chicas francesas que veraneaban en el Hotel. Se habían formado parejas que compartirían muchos momentos divertidos durante las vacaciones. Por: Juan Bermúdez - enjuber@hotmail.com

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