¿VAMOS AL AUTOCINE?
En 1895, los hermanos Lumiere inventaron el cine, la imagen en movimiento. Las personas disfrutaban de las “Fotografías vivas” en grandes salas y teatros tradicionales hasta que en 1907, como una atracción de feria, aparece el primer cine móvil.
En la localidad australiana de Broome, funciona desde 1916, el cine al aire libre más antiguo el Sun Pictures Garden cinema, por lo que figura en el Libro Guinness de récords mundiales. También comenzó como un teatro de imágenes, tuvo a lo largo de todos estos años distintos contratiempos que van desde sufrir inundaciones de mareas durante las proyecciones hasta tener un boicot por segregación ya que por cuestiones de raza ubicaban a la gente en asientos diferentes.
Richard Hollingshead Jr., fue quien consiguió la patente cuando inaugura en 1933 el primer autocine en Nueva Jersey. Calculó el uso del espacio para que todos los autos vieran la pantalla, esto lo hizo poniendo un proyector Kodak sobre el capo de su auto y fijando a cierta distancia una pantalla a unos árboles.
Ir al autocine se convirtió en un entretenimiento barato para toda la familia. Hollingshead decía: “Toda la familia es bienvenida independientemente de lo ruidosos que sean sus hijos”. Todos tenían servicio de bar-cafetería.
A fines de 1950 los autocines eran muy populares en todo Estados Unidos, estos cines “drive-in” pronto llegan a Europa, el primero se hizo en la ciudad alemana de Frankfurt y actualmente funciona.
En 1994 el alemán Gunter Ganzevoort, inventó la pantalla de cine inflable que se popularizó por todo el mundo y revolucionó el negocio del cine al aire libre.
Los autocines llegaron a la Argentina en los años 60 cuando empezaba su decadencia en los Estados Unidos, donde ya era popular la televisión color y los videos hogareños.
En la ciudad de Buenos Aires se abrieron cuatro autocines simultáneamente: el de la Ribera, en la Ciudad Deportiva de la Boca; el Panamericano, en Munro en Panamericana y Pelliza; en la terraza del supermercado Todo, en Villa del Parque y el Buenos Aires en General Paz y Constituyentes.
Este último, el Buenos Aires, funcionó hasta fines de los 80, los demás ya habían desaparecido. La entrada al lugar estaba indicada por un auto Ford Falcon color rojo, vacío, solo el esqueleto de la carrocería puesto de costado.
El suelo lo habían modificado haciendo una especie de barranca hacia donde estaba la pantalla, que estaba hecha con hierro y chapa y estaba enfrentada con la sala de transmisión que contaba con dos proyectores y un reflector de 5.000 watts.
Primero el audio llegaba a cada auto a través de la radio, pero luego se cableó todo el lugar y se pusieron postes donde se colgaban parlantes individuales que luego cada auto entraba por las ventanillas. El problema es que cuando los autos se iban y se olvidaban, rompían el parlante y los vidrios de las ventanillas. Para evitar esto cambiaron los cables por alambres de acero.
A partir de 1976, con el Golpe de Estado que dio origen a la dictadura cívico-militar, la participación en actividades al aire libre y la presencia de personas en lugares públicos fue dejando de ser algo permitido dejo de ser algo natural y a principios de los 80 empezaron a desaparecer.
El gobierno porteño, comenzó en 2008 en el Parque Centenario, con el cine a la intemperie. El lugar quedó chico y se mudaron al Rosedal de Palermo con capacidad para 300 vehículos, además van familias con reposeras y transeúntes.
En Mendoza, en el Challao, está el autocine El Cerro, fue inaugurado hace 54 años, es el único que funcionó de manera permanente en toda América Latina y el único registrado en el INCAA.
Hoy los autocines utilizan pantallas inflables de diferentes tamaños y las proyecciones se hacen con sistemas que utilizan leds y lásers y el audio se emite a través de una señal de radio FM.
Ahora en el 2020, siglo XXI, ante los cambios de hábitos en nuestras vidas, tanto laborales como en lo cotidiano, aparece ante el cierre de los cines la alternativa del autocine. En realidad casi no importa que película proyectan, lo importante es tener la sensación de ir al cine, entretenerse, respetando los protocolos de salud.
En todo el mundo está resurgiendo el autocine, quizás cuando todo termine ya no sea una necesidad sino una moda que continúe en el tiempo.
Por: Luis Martínez - Fuente: Internet



Comentarios
Publicar un comentario