LA CLARIDAD DE MORENO
Muchos de nosotros hemos escuchado acerca del Perito Moreno, pero con seguridad, pocos saben quien fue este hombre. Francisco Pascasio Moreno, así su nombre, casi no aparece en los libros de historia escolares, no tiene un feriado propio, en fin, no tiene el reconocimiento del público en general. Y eso no es por falta de mérito. Muy por el contrario, Perito Moreno, como todos lo reconocemos, aún sin conocerlo, es una de los personalidades mas sobresalientes de nuestra historia nacional. Sin embargo, como suele ocurrir con muchos de nuestros próceres, y Moreno debe ser considerado uno de ellos, muchas veces su trabajo suele circunscribirse a algunas zonas geográficas, y es allí dónde realmente se lo reconoce y venera. Ejemplos sobran: Guemes, Quiroga, Peñaloza, Ameghino. Todos ellos valorados en aquellas provincias o áreas en las que su actividad se concentró pero con limitado conocimiento fuera de allí.
Francisco Moreno nació en Buenos Aires en 1852, cuando nuestro país estaba transitando lo últimos tiempos de su proceso de organización nacional. A partir de 1863 comenzó su carrera educativa, la cual sería resultado de su fuerte interés en la naturaleza, en particular a través del conocimiento de la paleontología, lo que lo lleva a fundar el Museo Moreno, en su propia casa, a los 14 años. Poco después, antes de cumplir los 20, la familia se mudará a Chascomús, a causa de la epidemia de fiebre amarilla (que se cobrará la vida de su madre), lugar en el que engrandecerá aún mas sus tesoros paleontológicos, y que definirán la orientación de sus futuros estudios.
A los 21 años, ya sería nombrado miembro de la Academia de Ciencias Exactas de Córdoba.
Poco después, emprende su primer viaje de invesigación, para indagar sobre la formación geológica, flora y fauna de nuestro país. Llega hasta Carmen de Patagones, realizando hallazgos de enorme interés, que serán publicados y despertarán toda una serie de nuevas investigaciones sobre nuestra historia.
Mientras él continúa sus estudios en la zona, la cuestión de límites con Chile va agitandose cada vez mas. Chile pretendía ya toda la Patagonia argentina, hasta el río Santa Cruz. En julio de 1874, recibe el encargo del Dr. Tejedor, -entonces Ministro de Relaciones Exteriores-, para conocer el estado de la zona que se encuentran en inmediaciones de la Bahía de Santa Cruz. Un mes más tarde, parte en el bergantín “Rosales” para explorar esas tierras donde los chilenos se habían establecido . Todo esto le permitirá no solo conocer el territorio, sino a sus moradores, coexistir con ellos, conociendo sus prácticas y costumbres, documentarlo todo
y compararlo con hallazgos hechos en otros puntos del país, en lo que serán documentos de invaluable valor para diversas áreas de conocimiento como la antropología, la geografía, etc. Poco después, vuelve a emprender viaje hacia e sur, apoyado financieramente por la Sociedad Científica Argentina y por el propio gobierno de la provincia de Buenos Aires. Este viaje, algo accidentado por la imposibilidad de llegar hasta Chile, impedido por las tribu del cacique Sayhueque, rey del “país de los manzanos” (nuestro actual Río Negro . Así el 22 de enero de 1876 llega al lago Nahuel Huapi, donde enarbola la bandera argentina, que desde entonces flamea en ese sitio. Volverá a Buenos Aires, cansado y quebrantado en su salud, pero con nuevos hallazgos. Tras un descanso de algunos meses, y financiado por el gobierno nacional, encara una nueva misión, a su lugar, la Patagonia. La cuestión de límites con Chile era un tema que acaparaba la atención de Moreno; le preocupaba sobremanera que hablaran de los límites de la cordillera y del punto de separación de las aguas, hombres que ni siquiera conocían esa geografía. Su misión es recorrer el río Santa Cruz en toda su extensión, lo que efectivamente hará. En el recorrido realizará una enorme cantidad de hallazgos, que con la ayuda de Carlos María Moyano ( hará las veces de topógrafo y cartógrafo y será, años después, el primer gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz), quedarán documentados y recopilados y serán donados por él para fundar el Museo Antropológico y Arqueológico de la provincia de Buenos Aires, del que será nombredo director. Pero dos años después, el presidente de la Nación le encomienda la exploración de los territorios del Sud bañados por el océano Atlántico y se lo designa Jefe de la Comisión Exploradora. En esta segunda visita al Nahuel Huapi, concibe la idea de reservar esas tierras para la creación de un parque nacional. Pero en el viaje, serán tomados prisioneros por los mapuches, de quienes lograrán escapar a duras penas, para ser rescatados por un grupo miltar que lo trasladará hasta un fortín, de donde emprende el regreso a Buenos Aires. Su estado de salud y la falta de apoyo de ciertos sectores del gobierno, harán que renuncie a la Comisión Exploradora y viaje a Europa, donde su fama es enorme. Seguirá en contacto con el país a través de sus viajes de estudios, los cuales seguirán nutriendo de material al Museo provincial, que ya no logra albergar la enorme colección, por lo que surge la idea de reemplazarlo por un edificio mas acorde con la calidad del material estudiado. Nace así, el Museo de La Plata.
Por aquellos años, la cuestión de límites con Chile se halla en un alto nivel de conflictividad y amenaza con llegar a la guerra. Así las cosas, Moreno siente que no puede quedar al margen, y entre 1892 y 1894, realizará trabajos íntimamente relacionados con esta cuestión:en la Puna de Atacama, examinando el hito de San Francisco, y a pedido de la cancillería, en las provincias de San Juan y la Rioja. Un año más tarde, llevará a cabo su más importante expedición al sur, que proveerá la nueva cartografía. Al fin de este viaje, viajará a Chile a entrevistarse con los más importantes políticos de ese país intentando la vía diplomática. Ya no hay dudas: sólo Moreno y su enorme conocimiento y experiencia evitarán un conflicto. Tras muchas dudas, acepta el cargo de Perito Argentino en la cuestión de límites con Chile. El 20 de noviembre de 1902, el rey Eduardo VII firma el laudo arbitral, en virtud del cual Argentina rescata cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados de tierras que el perito chileno atribuía a Chile. Un triunfo enorme para la Argentina.
Moreno había prestado sus servicios y su inquebrantable patriotismo en bien de su país, de la paz y del conocimiento. Su paga serán veinticinco leguas fiscales, entregadas por el Congreso. En 1903, donará “tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios de Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del Fjord principal del lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservado como parque natural”. Allí descansa su cuerpo y el de su esposa y uno de sus hijos. Y sus restantes tierras, serán vendidas y con el dinero fruto de esta venta creará, en la que fuera su propia casa, las Escuelas Patrias, donde se alimentaron y educaron muchos chicos pobres. Y años después, creará el Patronato de la Infancia. El 4 de julio de 1912, funda la Institución Nacional de Scoutismo Argentino, siendo presidente de la Primera Comisión Directiva.
Finalmente, en 1916, presentará un proyecto de ley para crear Parques Nacionales en todos los territorios donde existan ruinas indígenas o estén vinculados con hechos históricos de relevancia o contengan monumentos naturales dignos de conservación.
Podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que el Perito Moreno es una de las mas grandes personalidades argentinas de todos los tiempos, con su franca entrega y humildad. Quiera Dios que su legado sea honrado por siempre y que su figura sea reconocida como debe serlo.
Francisco Moreno nació en Buenos Aires en 1852, cuando nuestro país estaba transitando lo últimos tiempos de su proceso de organización nacional. A partir de 1863 comenzó su carrera educativa, la cual sería resultado de su fuerte interés en la naturaleza, en particular a través del conocimiento de la paleontología, lo que lo lleva a fundar el Museo Moreno, en su propia casa, a los 14 años. Poco después, antes de cumplir los 20, la familia se mudará a Chascomús, a causa de la epidemia de fiebre amarilla (que se cobrará la vida de su madre), lugar en el que engrandecerá aún mas sus tesoros paleontológicos, y que definirán la orientación de sus futuros estudios.
A los 21 años, ya sería nombrado miembro de la Academia de Ciencias Exactas de Córdoba.
Poco después, emprende su primer viaje de invesigación, para indagar sobre la formación geológica, flora y fauna de nuestro país. Llega hasta Carmen de Patagones, realizando hallazgos de enorme interés, que serán publicados y despertarán toda una serie de nuevas investigaciones sobre nuestra historia.
Mientras él continúa sus estudios en la zona, la cuestión de límites con Chile va agitandose cada vez mas. Chile pretendía ya toda la Patagonia argentina, hasta el río Santa Cruz. En julio de 1874, recibe el encargo del Dr. Tejedor, -entonces Ministro de Relaciones Exteriores-, para conocer el estado de la zona que se encuentran en inmediaciones de la Bahía de Santa Cruz. Un mes más tarde, parte en el bergantín “Rosales” para explorar esas tierras donde los chilenos se habían establecido . Todo esto le permitirá no solo conocer el territorio, sino a sus moradores, coexistir con ellos, conociendo sus prácticas y costumbres, documentarlo todo
y compararlo con hallazgos hechos en otros puntos del país, en lo que serán documentos de invaluable valor para diversas áreas de conocimiento como la antropología, la geografía, etc. Poco después, vuelve a emprender viaje hacia e sur, apoyado financieramente por la Sociedad Científica Argentina y por el propio gobierno de la provincia de Buenos Aires. Este viaje, algo accidentado por la imposibilidad de llegar hasta Chile, impedido por las tribu del cacique Sayhueque, rey del “país de los manzanos” (nuestro actual Río Negro . Así el 22 de enero de 1876 llega al lago Nahuel Huapi, donde enarbola la bandera argentina, que desde entonces flamea en ese sitio. Volverá a Buenos Aires, cansado y quebrantado en su salud, pero con nuevos hallazgos. Tras un descanso de algunos meses, y financiado por el gobierno nacional, encara una nueva misión, a su lugar, la Patagonia. La cuestión de límites con Chile era un tema que acaparaba la atención de Moreno; le preocupaba sobremanera que hablaran de los límites de la cordillera y del punto de separación de las aguas, hombres que ni siquiera conocían esa geografía. Su misión es recorrer el río Santa Cruz en toda su extensión, lo que efectivamente hará. En el recorrido realizará una enorme cantidad de hallazgos, que con la ayuda de Carlos María Moyano ( hará las veces de topógrafo y cartógrafo y será, años después, el primer gobernador del Territorio Nacional de Santa Cruz), quedarán documentados y recopilados y serán donados por él para fundar el Museo Antropológico y Arqueológico de la provincia de Buenos Aires, del que será nombredo director. Pero dos años después, el presidente de la Nación le encomienda la exploración de los territorios del Sud bañados por el océano Atlántico y se lo designa Jefe de la Comisión Exploradora. En esta segunda visita al Nahuel Huapi, concibe la idea de reservar esas tierras para la creación de un parque nacional. Pero en el viaje, serán tomados prisioneros por los mapuches, de quienes lograrán escapar a duras penas, para ser rescatados por un grupo miltar que lo trasladará hasta un fortín, de donde emprende el regreso a Buenos Aires. Su estado de salud y la falta de apoyo de ciertos sectores del gobierno, harán que renuncie a la Comisión Exploradora y viaje a Europa, donde su fama es enorme. Seguirá en contacto con el país a través de sus viajes de estudios, los cuales seguirán nutriendo de material al Museo provincial, que ya no logra albergar la enorme colección, por lo que surge la idea de reemplazarlo por un edificio mas acorde con la calidad del material estudiado. Nace así, el Museo de La Plata.
Por aquellos años, la cuestión de límites con Chile se halla en un alto nivel de conflictividad y amenaza con llegar a la guerra. Así las cosas, Moreno siente que no puede quedar al margen, y entre 1892 y 1894, realizará trabajos íntimamente relacionados con esta cuestión:en la Puna de Atacama, examinando el hito de San Francisco, y a pedido de la cancillería, en las provincias de San Juan y la Rioja. Un año más tarde, llevará a cabo su más importante expedición al sur, que proveerá la nueva cartografía. Al fin de este viaje, viajará a Chile a entrevistarse con los más importantes políticos de ese país intentando la vía diplomática. Ya no hay dudas: sólo Moreno y su enorme conocimiento y experiencia evitarán un conflicto. Tras muchas dudas, acepta el cargo de Perito Argentino en la cuestión de límites con Chile. El 20 de noviembre de 1902, el rey Eduardo VII firma el laudo arbitral, en virtud del cual Argentina rescata cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados de tierras que el perito chileno atribuía a Chile. Un triunfo enorme para la Argentina.
Moreno había prestado sus servicios y su inquebrantable patriotismo en bien de su país, de la paz y del conocimiento. Su paga serán veinticinco leguas fiscales, entregadas por el Congreso. En 1903, donará “tres leguas cuadradas en la región situada en el límite de los territorios de Neuquén y Río Negro, en el extremo Oeste del Fjord principal del lago Nahuel Huapi, con el fin de que sea conservado como parque natural”. Allí descansa su cuerpo y el de su esposa y uno de sus hijos. Y sus restantes tierras, serán vendidas y con el dinero fruto de esta venta creará, en la que fuera su propia casa, las Escuelas Patrias, donde se alimentaron y educaron muchos chicos pobres. Y años después, creará el Patronato de la Infancia. El 4 de julio de 1912, funda la Institución Nacional de Scoutismo Argentino, siendo presidente de la Primera Comisión Directiva.
Finalmente, en 1916, presentará un proyecto de ley para crear Parques Nacionales en todos los territorios donde existan ruinas indígenas o estén vinculados con hechos históricos de relevancia o contengan monumentos naturales dignos de conservación.
Podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que el Perito Moreno es una de las mas grandes personalidades argentinas de todos los tiempos, con su franca entrega y humildad. Quiera Dios que su legado sea honrado por siempre y que su figura sea reconocida como debe serlo.
Por: Lic. (Mg) Milena Barada



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