CONOZCAMOS AL DT ENRIQUE. PARTE 34
El primero de ellos pudo ser despejado de cabeza por la defensa Alemana, pero en el segundo Diego, tocó rápido para Calderón, quién entro al área con la pelota dominada y fue derribado por el N°4 Alemán, pero el Árbitro Mexicano, hizo señas de que siga la jugada porque para él, no había pasado nada, entonces varios jugadores Argentinos fueron a pedirle al Árbitro que cobre penal. El juez, los corrió para atrás, amenazó con la tarjeta amarilla e hizo seguir el juego. El partido continuo más entretenido porque los Alemanes siguieron llegando al área Argentina, pero, otra vez encontraron la buena actuación del Arquero Goycochea. En el minuto 65’, hay una jugada por el lateral izquierdo de Argentina, el N°7 Alemán tira la pelota larga y al querer sobrepasar al jugador Monzón, este yendo al suelo, lo engancha y hace que se caía de cabeza contra el suelo, el Árbitro Codesal, inmediatamente, sacó la tarjeta roja, expulsando al jugador Argentino, este llevaba 20’ minutos en cancha y dejó con 10 jugadores a la Selección Argentina. Para colmo, se llevó el récord de ser el primer jugador expulsado en una Final del Mundo de Futbol.
En la casa de Enrique, todos se miraron cuando expulsó al jugador de Argentina. El Muro lo mira a Enrique y le dice “Sonamos, solo falta que Codesal cobre un penal a favor de Alemania y cartón lleno.” “Si, Amigo, si seguimos las actuaciones anteriores, nos va a cobrar un penal pronto y nos va a dejar sin la Copa.” responde Enrique. “Esperemos que no -dice el Muro- pero lo que sabemos de él, nos dice que se viene el penal.”
El partido continuó con el Seleccionado Argentino defendiéndose de los ataques de la Selección Alemana, a los cuales, Goycochea seguía respondiendo muy bien. Pero en una pelota puesta en cortada para el N° 9 Alemán Völler, corrió a buscarla apareado al jugador Sensini, este va al suelo para rechazar la pelota y derriba al delantero Aleman, quién cae aparatosamente en el área y el Árbitro, inmediatamente, sin dudar un instante, cobra penal. Todos los jugadores Argentinos rodean al Árbitro reclamando que no era falta, pero este no cambia su decisión, continúa marcando la falta dentro del área. Para mostrar mayor autoridad, amonesta a Troglio, porque, según él, se pasó en el reclamo. Cuando todo vuelve a estar tranquilo, entrega la pelota al N° 3 Alemán Andreas Brehme, quién es el encargado de ejecutar el penal. En casa de Enrique, todos protestan, hablan, maldicen, hacen cuernitos, de todo y, además, ruegan que Goycochea ataje el penal. Cuando el Árbitro le da la orden, va el N° 3 con una carrera tranquila y patea a la izquierda de Goyco, este se tira para ese lado, logra tocar la pelota con la mano, pero no puede evitar que entre en el arco. Gol para el Seleccionado Alemán. Grita la gran mayoría del Estadio. Se abrazan los jugadores Alemanes, saborean el triunfo porque faltan, apenas 3’ minutos. Cuando se dirigen hacia el centro del campo, se ve que el Árbitro habla con el N°9 Dezotti de Argentina y le muestra la tarjeta amarilla, como tenía una anterior, le saca la roja y lo expulsa del juego. Diego se acerca para hablar con el Árbitro y rápidamente, es también amonestado. El Seleccio9nado queda con 9 jugadores, hay pocos minutos en el reloj para que termine el juego, todo se hace confusión entre los jugadores Argentinos, sin poder elaborar una jugada que lleve peligro al arco Alemán. No hubo nada que hacer, el Árbitro Codesal pitó el final y la ilusión del repetir el Campeonato de Fútbol Mundial quedaba destruido. Lástima para los muchachos, para los hinchas Argentinos y para el pueblo Argentino que se había ilusionado con la tercera medalla. Pero todos tenían que saber que durante se iba desarrollando el campeonato, nadie daba nada por este equipo, muchos creían que rápidamente quedarían en el camino, pero llegaron hasta la final y tuvo que haber un Árbitro que ayude a un equipo para derrotarlos. Así lo sintió Enrique, también, su familia, sus amigos y muchos de los Argentinos que hinchaban por la Selección y que iban detrás de la ilusión de repetir el ser Campeones de Mundial de Futbol como en 1986.
En casa de Enrique todo era desilusión, no paraban de insultar y maldecir al Árbitro Mexicano, para colmo todo lo que pasó se sabía de antemano, ya lo habían hablado, porque conocían las actitudes de Codesal. La bronca no se pasaba, era todo bronca, mientras estaban mirando por TV la coronación de los Subcampeones y de los Campeones. “Hay Muro, querido -dice Enrique- que calentura que hay. Para colmo, se dio todo como lo decíamos. Expulsión, penal y triunfo de Alemania. ¡Que hijos de P…! Son peores de lo que podemos imaginar.” “Bueno Enrique -responde el Muro- cuando sabes que va a pasar y no se puede hacer nada, no se puede hacer nada. ¿Cuántas veces tuvimos que callarnos la boca, mientras jugábamos, con algunos árbitros que nos cobraban cualquier cosa? Tenemos que dar vuelta la página rápidamente porque, si no, no se puede seguir jugando al Futbol. Mira que vos volvés pronto a juntarte con la pelota y después te va a tocar enfréntate con estos árbitros de mierda que tenemos en nuestro campeonato y en el mundo.” “Si, no me hagas acordar que mañana voy a presentarme a que me saquen el yeso y me tienen que dar las rutinas que tengo que hacer los días siguientes. Pero esta calentura me va a durar varios días más. Estuvimos tan cerca de llegar a los penales y pelear por el Campeonato, pero no se pudo dar y sigo con bronca por el árbitro que nos dirigió” “Bueno, Enrique, la calentura se va a ir pasando -responde su amigo- con el tiempo nos acostumbraremos a que se hizo todo lo que estuvo al alcance de los muchachos, pero no alcanzó. Contra algunas cosas, los jugadores, no podemos hacer mucho y esta final, fue un ejemplo.” “Hay, Muro, sé que tenés razón, pero no me la puedo sacar de la cabeza, se podía haber ganado. Pobre los muchachos, porque la ilusión estaba intacta y se la robaron de las manos. ¡Carajo ¡”. “Bueno, pero tranquilo amigo. Esta noche, volvamos a ir a cenar a “El Bolso”. Nos toca invitar a nosotros, ¡eh! Mañana, yo te llevo al entrenamiento, tempranito, así a vos te sacan el yeso y yo voy a correr con los muchachos, jaja”. “¡Qué te reis, boludo! Mañana, otra que correr, el Profe les va a dar con todo para que bajen la panza que criaron en las vacaciones, jaja”. “Tenés razón, nos va a bailar de lo lindo. Vos te reís ahora -le dice el Muro- pero pronto volverás a estar con nosotros y te van a dar con todo. No, hablando en serio, ojalá que puedas reintegrarte, pronto, a las practicas con nosotros porque te necesitamos en el equipo.” “Gracias, Amigo, ojalá pueda volver pronto y sin que me duela nada.” Enrique lo palmea a su Amigo y le dice: “Vamos a “El Bolso”, como decís, así nos distendemos un poco. Avisemos a todos.” Fueron a decirle a toda la Familia, se cambiaron y se fueron al restaurant.
Por: Juan Bermúdez - enjuber@hotmail.com



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