UN TESORO NATURAL, ES ARGENTINO, ESTÁ AMENAZADO…

La Argentina cuenta con una sorprendente riqueza de especies que aporta beneficios recreativos, científicos, espirituales, medicinales, industriales, pero… ¿Sabemos lo que tenemos? ¿Lo usamos sabiamente?¿ Cuál será su destino? Más allá de las posibles respuestas, hay razones para establecer que en este siglo se define su suerte. La diversidad de especies de Argentina es fácilmente imaginable si echamos un vistazo a su vasta geografía, encierra en sus límites dieciocho ecorregiones, de las cuales, la ecorregión del monte es exclusiva, otras sólo las comparte con países vecinos, como la ecorregión del espinal y la del pastizal pampeano con Uruguay, el bosque patagónico con Chile. Tres de las más biodiversas de Sudamérica- la selva misionera, las yungas y el chaco- tienen aquí su límite austral. Como si fuera poco cuenta con un extenso litoral marítimo que suma su particular elenco biológico. Por eso es que a pesar de no contar con ambientes tropicales alberga una sorprendente riqueza de especies. Tenemos representantes de los grupos exclusivamente americanos como los cactus, las bromelias, los picaflores, los osos hormigueros, los armadillos y algunos endemismos sudamericanos como los ñandúes y las chuñas. Pero la presencia de grupos completos de la fauna mayor de América del Sur puede ayudarnos a ejemplificar esta diversidad ambiental: LA ARGENTINA ES EL ÚNICO PAÍS QUE CUENTA CON LOS DIEZ FELINOS SUDAMERICANOS. Un último dato: contamos con no menos de 2500 plantas y animales silvestres argentinos que no habitan en otro país. Aunque la Argentina posee excelentes trabajos sobre el tema, el grupo de los hongos es uno de los menos investigados a pesar de las implicancias de este grupo en la farmacología, la industria alimentaria, la conservación de maderas, se calcula que sólo conocemos aproximadamente un 20 por ciento de los hongos de nuestro país, en un solo relevamiento en la selva misionera se identificaron 400 especies, pero los científicos creen que quedan miles por identificar. Algo similar ocurre con los insectos, se cree que apenas conocemos un 30 por ciento de los insectos que tenemos. En todo el mundo el hombre transforma las áreas naturales para satisfacer sus necesidades de bienes y servicios, es esta la principal causa de la pérdida de biodiversidad. Estos cambios ambientales son comprobables cuando leemos las crónicas de los naturalistas del siglo XIX como Paul Lorentz, Guillermo Hudson, Germán Burmeister, al compararlas con la realidad de hoy, resultan relatos increíbles. ¿Qué ha ocurrido en todo ese tiempo transcurrido? El avance de la frontera agro ganadera, la contaminación del suelo y de los cuerpos de agua, la sobreexplotación y la competencia de las especies nativas con flora y fauna foráneas, empujan a muchas especies hasta ponerlas al borde de la extinción. A pesar de este panorama, la Argentina aún mantiene muestras de ambientes silvestres con elencos representativos y bastante completos de su fauna y flora originarias, tiene niveles de población humana y consumo relativamente bajos y a pesar de que se perciben aspectos a mejorar, tiene un sistema de áreas protegidas pionero en Latinoamérica, así y todo la lista de especies animales y vegetales amenazadas nos está marcando un alerta. La suerte no está echada, la debemos generar entre todos para poder conservar el tesoro natural que nos ha sido legado…en 1994 la Argentina suscribió el Convenio Sobre Diversidad Biológica, es el principal acuerdo internacional dedicado a la conservación de los ecosistemas, la protección de las especies y el uso sustentable de los recursos. Este tratado fue ratificado por decenas de países incluida Argentina mediante la Ley 24375 marcando el inicio de su implementación global. De esta forma, nuestro país asumió el compromiso de garantizar la conservación de la biodiversidad. Sin embargo poco se hace al respecto, falta jerarquizar las dependencias gubernamentales encargadas de custodiar nuestros recursos naturales, falta establecer y hacer cumplir políticas que permitan un ordenamiento del uso del suelo donde se combine la producción con la conservación, falta llevar adelante una fiscalización que brinde garantías para planificar a largo plazo, falta priorizar líneas de investigación que permitan conocer a fondo nuestro patrimonio natural y brinden alternativas económicamente viables y ambientalmente sustentables para desarrollar el país, son algunas de las acciones pendientes. Mientras esto no suceda, difícil será revertir el proceso de deterioro ambiental de la Nación. El objetivo es tan grande que requiere de la suma de muchas voluntades: desde quienes definen políticas hasta quienes enseñan en las aulas. Desde el que elige un producto que respeta el ambiente hasta el que brinda incentivos para desarrollar la tecnología que permite elaborarlo. Desde el que legisla una norma hasta el que debe controlar su cumplimiento. De todos dependerá ganar esta partida para la cual no existe revancha. Por: Bibiana Manfroni Bibliografía: Revista de la Fundación Vida Silvestre Nº85. ( Art. De A. Carminati) Servicio Infoleg.gob.ar ( Ley Nacional 24375). Parques Nacionales y Ecorregiones de Argentina. Univ. de Chubut.

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