EL IGA EN SUS COMIENZOS. PARTE 2
La Inspección, dio marcha atrás con el cierre, pero les dio un plazo para equiparse, con los faltantes, ahí se juntaron las autoridades con los padres, quienes organizaron diferentes eventos, para recaudar fondos, el hecho tuvo tanto éxito, que no solamente el colegio fue equipado, con laboratorio, sala de mapas, etc., sino que les demostró a los padres y docentes, la capacidad de reacción de toda la comunidad, ante una causa justa, esta fue la simiente, de un grupo fundamental en el desarrollo del colegio, en los años siguientes conocido como “Las Margaritas”, formado fundamentalmente por madres de alumnos y docentes.
El gran paso del colegio, fue conseguir la sesión por 99 años del actual emplazamiento, del llamado “Hotel Económico” y el predio que lo rodeaba, por las autoridades Nacionales y Provinciales en 1964, para comenzar las clases en marzo del año 1965.
De hecho, en el predio, el IGA había construido la pista de atletismo, con cancha de futbol en la que se desarrollaba por las tardes, las horas de Educación Física, a partir del año 1962 el colegio organizo Olimpiadas intercolegiales, en la que intervenían los otros institutos secundarios de la ciudad, el normal de Ntra. Sra. de Lujan, la Escuela Agrícola Irene Martínez de Hoz, y la Academia Héller.
Al recibir el edificio, inmediatamente, se inician las obras de transformar los dormitorios en aulas, se construye la cancha de básquet, el Gimnasio con espaldares suizos, la compra de colchonetas y aparatos para gimnasia, la instalación del laboratorio, la biblioteca y la zona administrativa, además el edificio, contaba con amplios vestuarios con duchas.
El deporte, fue una pieza fundamental en el desarrollo de la institución, con la incorporación de responsables, en el área de deportes (Capuccio y Soria), de dedicación “full time” al alumnado.
El colegio no solo se destacó en las olimpiadas locales, sino que en pocos años, tuvieron representantes en torneos intercolegiales zonales, provinciales y nacionales, y en un sudamericano.
Todo ese esfuerzo, tenía un costo económico que se solventaba, más allá de alguna ayuda, con un sistema muy casero, pero efectivo, basado en la confianza y la honradez de sus participantes.
El gimnasio, tiene a ambos lados dos pequeños locales, con puerta hacia él, uno que da hacia el mar, era el depósito de elementos de deportes: pelotas, colchonetas, Jabalinas, balas, discos, etc., en el otro, se había instalado una pequeña oficina, llamado “La cueva de Capucio”, haciendo referencia al profesor de gimnasia, en ella se reunían después de la actividad diaria, Francisco Capucio, Bety Soria, el Arq. Edgardo Dalponte (autoridad del colegio) y el Ingeniero Luis Bermudez (el Tío), responsable del trazado de la pista de atletismo y colaborador incondicional. y cuando se podía hacer una escapada de sus obligaciones como Medico, el rector Atilio Bermudez. En estas reuniones se fijaban las necesidades y gastos a futuro para el desarrollo de las actividades: viajes de las delegaciones, compra de materiales necesarios para los deportes y el colegio.
Como dato en el colegio se llego a correr 110 metros con vallas, cada corredor debe saltar 10 vallas por ocho andariveles, se adquirieron 80 vallas regulables, para empezar a baja altura, e ir subiéndola hasta llegar a la altura reglamentaria, 1.067m (42 pulgadas).
El equipo de ciencias del colegio, gano el concurso televisivo “Justa del Saber” en canal 8 de mar del plata contra todos los colegios de la zona, ganando el derecho a competir las finales en canal 7 de la capital en el año 1963.
El ingeniero Bermúdez era el encargado de transmitir las necesidades económicas a “Las Margaritas” grupo formado por madres de los alumnos, que diseñaban la estrategia para recaudar dinero: cenas, rifas, bailes, kermeses, etc.
Cabe destacar las dos cenas de 600 personas que se hicieron una en enero y otra en febrero, con gran afluencia de turistas, en las que, con la entrada se sorteó un auto 0Km.
Los colores del IGA: frente al colegio Nº 1 en la plaza, había una cancha de básquet que era utilizada por el IGA para hacer gimnasia, también el basquet, fue el primer deporte en equipo, que tuvo el colegio, cuando se eligieron los colores para la divisa, el rector oriundo de Bahía Blanca se inclinó por los de Olimpo (Negro y Amarillo), años más tarde cuando se crea la división Comercial tanto el Arquitecto Dalponte (director del Comercial) como el Rector, eran futbolísticamente hablando, simpatizantes de Estudiantes de la Plata (Rojo y Blanco).
Quedando así conformado el escudo del colegio Negro Amarillo por el Bachillerato y Rojo y Blanco por el Comercial.
El Deporte, fue fundamental en la formación de los alumnos sobre todo en las décadas del 60 y 70.
La primera manifestación deportiva que se registra es una “Copa Chalenguer” entre los equipos de básquet del IGA y la Escuela Agrícola en los años 1956, 1957 y 1958.
La modalidad “chalenguer” se desarrolla jugándose todos los años, hasta que uno de los participantes la gana tres veces, quedándose con la copa.
La escuela Agrícola al ser un internado, de muchachos de mayor edad, la gano los tres años seguidos quedándose con la copa, que hoy podemos ver en las vitrinas de la Escuela Agrícola, en su base están escritos los participantes en los tres eventos.
Como dato anecdótico, el equipo de basquet del IGA fue invitado y participo en el campeonato de la liga de basquet de Gral, Alvarado, el plantel lo integraban alumnos y ex alumnos.
Internamente el centro de estudiantes del IGA, organizaba un torneo de futbol en el que intervenia un equipo por salón, más el equipo de los profesores.
Los árbitros de los encuentros eran de la Liga de Futbol de Gral. Alvarado.
En estos encuentros los alumnos podían hacer notar a algún profesor “que no estaba de acuerdo” con la nota, que les habían puesto, aunque la escusa era, con el deporte confraternizar profesores y alumnos.
En estos 75 años, el colegio a crecido enormemente y visto en perspectiva, fue para los jóvenes de la ciudad, el trampolín para la entrada a la Universidad, si hiciéramos un censo de los profesionales residentes de la ciudad, que se formaron en el IGA, llegaríamos a la conclusión, que valió la pena el esfuerzo de aquellos visionarios, que se lo propusieron y enfrentaron las mil dificultades, de tuvieron en su camino, lleno de incertidumbres, una meta clara, desarrollar las capacidades de los jóvenes de nuestra ciudad; por eso un agradecimiento eterno, a ellos y a todos los que día a día, contribuyen y se esfuerzan para que el IGA siga funcionando.
Por: Héctor Luis Bermúdez – Arquitecto – (10ª promoción IGA -1965)



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