EL FRÍO Y LOS PERFUMES

El aroma de los perfumes, su estela, se ve atenuada por las bajas temperaturas. En invierno, las fragancias que elegimos deben ser cálidas y reconfortantes, resistentes al frío y que se evaporen lentamente, así se permite fijar el perfume en el tiempo. Los perfumes orientales o ambarinos, se elaboran alrededor de la vainilla, el incienso, el haba tonka, que huele a una mezcla de vainilla, almendra, tabaco, canela y caramelo, o el ámbar, que funciona como fijador potente del aroma del perfume, huele a vainilla, ládano y maderas. Son cálidos y misteriosos, deja una estela larga y sensual. Recuerdan los tejidos de invierno como el terciopelo y la seda. Los amaderados con sándalo, cedro, pachulí, se combinan perfectamente con la lana y la cachemira, que son materiales naturales, el perfume se percibe largo tiempo sobre una bufanda o un abrigo. La temperatura afecta directamente la difusión del aroma del perfume, el frío la frena por tres razones principales: *Ralentización de la evaporación: se evaporan más lentamente, queda en la piel o en la ropa. *Sequedad de la piel: la piel seca no retiene bien los aceites profundos. *Percepción olfativa: la percepción disminuye porque el frío tiende a anestesiar ligeramente la nariz. Por eso en invierno, conviene elegir los ambarinos y las concentraciones más elevadas, los Eau de Perfum, para tener una estela duradera. Algunas personas prefieren usar siempre la misma fragancia, eligen un perfume que simbolice el invierno, con carácter marcado y carismático. Su elección de perfume es a menudo un oriental con estela marcada o una flor blanca embriagadora, como tuberos. Pero lo que no hay que olvidar, es que siempre, debemos probar un perfume sobre la piel antes de adoptarlo. Por: R. Fernández - Fuente: Internet

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